lunes, 26 de mayo de 2014

"La Intrépida Martina" o "La Lagartija mujeril"

Cuando clavaban el par
y por el suelo rodaban
ciertas cosas enseñaban
que ocultas deben quedar.

En la época "madura" de La Martina, Ulpiano Checa era
estudiante de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
 
"La Martina" (Martina García), nació el 25 de julio de 1814 en Colmenar de Oreja (Madrid). También fue conocida como "La Maestra", "La Intrépida Martina" y "La Lagartija mujeril". Según el libro Historia de la plaza de toros de Madrid, publicado por primera vez en 1883, quedó huérfana de padre y madre a los siete años y a los catorce se fue a Madrid a trabajar de niñera; y luego de cocinera en un bar de la calle Hortaleza, donde trabó amistad con unos empleados de la plaza de toros que la convencieron para que se hiciera torera. Actuó en Madrid por primera vez como banderillera el 15 de enero de 1837 y el 18 de febrero de 1838 salió al ruedo como matadora con su propia cuadrilla, cobrando 200 reales. Toreó mucho y los críticos coincidieron en calificarla de intrépida y serena ante los toros.
 
Tenía un valor desmesurado, pero poco arte y los toros la castigaron bastante. Llegó a cobrar tanto como las figuras de la época. Fue famosa. Encabezaba una importante cuadrilla femenina. Alternó con Cúchares y participó en la última corrida que se dio en la vieja plaza de la Puerta de Alcalá el 14 de agosto de 1874, pero su última actuación en público tuvo lugar en la plaza de la carretera de Aragón de Madrid el 7 de noviembre de 1880, cuando tenía 66 años.
 
 
[...] Dicen que el mismísimo Curro Cúchares elogiaba su desmesurada valentía, al tiempo que lamentaba que su desconocimiento del oficio le privara de mayores y más numerosos triunfos [...] Martina García fue una especie de Pedro Romero en el capítulo femenino, porque toreó su última corrida cuando ya había sobrepasado los sesenta años. No obstante, Pascual Millán la compara con Lagartijo por su gran habilidad en el ruedo y dijo de ella que era una institución y que nunca tuvo rival.
 
[...] En el libro de Benito Madariaga de la Campa y Celia Valbuena se califica a La Martina de "marimacho", y en el libro Costumbristas españoles de Evaristo Correa Calderón, además de marimacho se la califica de gorda. José Gutiérrez Solana insiste en la oronda figura de La Martina y describe a nuestra torera como de movimientos cansados y de formas no muy correctas, y decía de ella que tenía el pelo corto y que parecía un torero de verdad. Edmondo de Amicis afirma haber visto torear a La Martina cuando contaba sesenta años y dice de ella "que iba vestida como una bailarina callejera". Paloma Fernández Quintanilla dice que La Martina "de señorita no tenía nada". Sin embargo, José Alba Abad afirma que "el éxito alcanzado por La Martina, que de cocinera se convirtió en torera, lanzó al arte a varias muchachas...".
 

[...] Antonio García Ramos cuenta que Cúchares, con quien La Martina había toreado en diversas ocasiones en corridas mixtas, le dijo: "Martina, si lo que te sobra de valentía, lo tuvieras de conocimiento de las reses, serías tanto como yo".
 
Ángel Benito García
("Historia Taurina de Colmenar de Oreja y otros sucesos")

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