viernes, 25 de octubre de 2013

La vida es un toro, Manolo

En 1967, Antonio Retana, en su maravilloso libro Historia de la canción española, escribió: "Manolo Escobar, por su voz y su arte, es la figura más cotizada en el folklore varietinesco por la gracia de Dios. Y ya es millonario, naturalmente. La nueva ola de cancioneros folklóricos debiera ir a aprender de este gran artista la perfección en la mímica, la seriedad en el vestuario y la habilidad para hacer compatibles las canciones de ayer y las de hoy".
 
 
A finales de la década de los 50, en España, los espectáculos de variedades aún contaban con fieles seguidores, aunque pronto iba a comenzar la era de la canción moderna, con influencia primero de la música francesa e italiana y después de la anglosajona. Recuerdo una entrevista en la que, una reportera muy dicharachera, le preguntó a Manolo Escobar si él hacía música pop. Tras unos segundos de duda, con la simpatía que siempre le caracterizó, dijo que lo suyo tiraba más a música pop... popular. ¡Qué viva España y el castellano de toda la vida!
 
 
Publicó Manuel Román en su obra La copla y los toros: "En la postrera etapa de la canción española surgieron nuevos nombres. De ellos, el más significativo fue Manolo Escobar. Un cancionero con estilo propio, aunque en el fondo siguiera la línea que Pepe Blanco impusiera veinte años atrás. Varonil, defendiendo costumbres autóctonas, con estilo folclórico aunque menos ligado a la música andaluza, pese a su ascendencia. Había nacido en El Ejido, Almería, en 1932, llamado Manuel García Escobar. Su padre tenía una fonda, el negocio se vino abajo y Manolo, con algunos de sus hermanos, emigró a Barcelona. Allí desempeñó modestos oficios hasta que en 1958 encontró en los concursos radiofónicos su trampolín para cantar. Tres años después empezaba su gran lanzamiento, con discos en el mercado y compañía propia, en la que iban tres de sus hermanos. Se hacían llamar Manolo Escobar y sus guitarras. El Porompompero fue su primer gran éxito. Lo había estrenado El Príncipe Gitano, en cuya compañía iba Manolo".
 
 
En la discografía de Manolo Escobar encontramos varias referencias a los toros, como fue el caso de una sevillana que levantó ampollas entre las feministas: "No me gusta que a los toros te pongas la minifalda, la gente mira pa´rriba porque quieren ver tu cara... y quieren ver tus rodillas". También cantó la rumba La vida es un toro: "La vida es un toro y hay que torearlo, si dejas que te embista puede hacerte daño. Con mucha valentía tienes que lidiarlo, cortarle las orejas y también el rabo". Y grabó, por supuesto, el pasodoble dedicado a una de las figuras de finales de los 60: Sebastián Palomo Linares.
 
 
El toro de la vida, que esta vez se presentó bronco y reservón, se llevó a Manolo Escobar el 24 de octubre de 2013. Descanse en paz entre acordes de pasodobles.
 
La vida tienes que tomarla
igual que un juego.
Si a veces se presenta amarga,
le pones menta y caramelo.
No seas nunca pesimista,
busca en las cosas el lado bueno,
que muchas veces los problemas
se nos presentan porque queremos.

 

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