sábado, 22 de junio de 2013

El primo español de Superman


Superman ha cumplido 75 años. Nació en la portada de Actions Comics, en la primavera de 1938, "inteligente como un genio, fuerte como un Hércules" y con el objetivo de convertirse en el "azote de los malhechores". En su primera viñeta, estampilló un coche verde. Así, para ir entrando en calor.

 
Pero en este 2013, no sólo Superman está de enhorabuena, también su primo español, el entrañable Superlópez, que cumple 40 años. Este castizo superhéroe nació en el planeta de Chitón y, tras caer en la Tierra -concretamente en Lérida- aún siendo un bebé, fue adoptado por la familia López, que le puso por nombre Juan. Juan López. Cuando López se hace adulto, además de dejarse un espeso bigote, entra a trabajar en una oficina de Barcelona y se echa por novia a la secretaria, Luisa Lanas. Para evadirse de la rutina, de vez en cuando se enfunda una especie de pijama azul, con una "S" en el pecho, una capa roja, y sale a sobrevolar la ciudad con el puño en forma de cuernos. Sin este traje, Superlópez no tiene poderes y se estrella sistemáticamente contra la acera.

 
"Superlópez es un vulgar y corriente superhéroe con todos los poderes, superpoderes y extrapoderes que los señores López sueñan poseer como contrapartida de sus diarias frustraciones. Es el mismo López, Gómez, Rodríguez, del colmado, del estanco, de la oficina, de la peluquería, etc... En suma, que Superlópez somos todos" (palabras de Jan, el dibujante de Superlópez).

 
Ni los poderes libran a Superlópez de los madrugones. Cada mañana, camino de la oficina, pide "un café con leche y un croissant" en la taquilla del autobús y "un billete de ida y vuelta" en la barra del bar. En estos casos, la viñeta termina con un clásico: "¡Cachis en la mar!". Luego, en la oficina, López se lía a hacer pajaritas de papel que inundan su despacho.

 
En la Barcelona de Superlópez resulta sencillo encontrar carteles como "No por mucho fumar amanece más temprano" o "Si os ofrecen chocolate decid que... ¡naranjas!". También es frecuente ver un ejército de petisos carambanales, seres diminutos y amarillos que se pasean por las aceras. Jan los describe como un producto ectoplásmico originado por la energía supermediúmnica de Superlópez. A veces, entre los petisos, también asoman Pulgarcito, Heidi, Pedro o Marco y su mono.


Hace unos veinte años, en las vacaciones de verano, mi hermana y yo devorábamos los tebeos de Superlópez bajo la sombrilla de la playa: "El señor de los chupetes", "¡Todos contra uno, uno contra todos!", "En el país de los juegos, el tuerto es el rey", "Los cerditos de Camprodón"... El mes pasado, entré en una tienda del centro de Madrid y, casualmente, encontré un ejemplar moderno, de 2010, titulado: "¡A toda crisis!". Me alegré de que Juan López siguiera vivo y con superpoderes, a pesar de que le han salido canas en las sienes. El tiempo también hace mella en los superhéroes... al menos, en los castizos.

 

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